Un viaje de ensueño
¿Qué forma tienen los sueños? Supongo que muchas, pero una de tantas es el dinero, este no compra la felicidad, pero sí ayuda a cumplirlos.
Eso no pensé cuando el avión estaba a punto de despegar para poder sentir la sensación de cumplir una meta, un sueño.
Habían pasado ocho años de espera, ocho años pensando como sería lo que es cumplir un deber, alcanzar una meta, o simplemente cumplir un sueño.
Cuando solamente una hora y media separaban esos ocho años de espera con la meta final la mente ya no reaccionaba debido a la lejanía en la que se encontraba , como si de miles y miles de kilómetros se tratase sin poder hacer nada para evitarlo.
Pasó aquella odiosa sensación y por fin, era el momento : me decidí a bajar del avión a verme toda esa ciudad, a conocer lugares que mi mente llegó a imaginar , hacer un montón de fotos para el recuerdo , y como no si la ocasión lo requería practicar el idioma.
Al ver todo aquello, ¿era una distorsión de la realidad?
¿O lo que veían mis ojos era cierto?
Me encontraba ya por fin en mi destino, Londres.
La semana más ansiada de toda una vida, pasó rápidamente, se esfumó como el sonido de un chasquido de dedos, un aplauso…, los días pasaron sin causa de recibos aquella semana pasó simplemente como se merecía.
Fue visitar toda la ciudad, de arriba abajo y cada cosa me asombraba más que lo anterior. El primero por pasar por mi vista fue el Big Ben no era tan alto como todas las guías turísticas le ponen, pero sus joyas verdes incrustadas le quitaban importancia a si era alto o no. El gran río Támesis dejaba que desear, su color marrón le daba un toque a las aguas que parecían sucias, pero aún así no le quitaba su encanto, eran muchos los que paseaban montados en barcas, o simplemente practicando algún tipo de deporte.
El Londo Eye no se quedaba atrás, una noria enorme desde la que podías observar unas preciosas vistas desde varios puntos, merecía la pena pagar para ver todo aquello.
Y por fin llegó el día que más esperado de todo el viaje: ir al estadio de los blues.
El taxi mostró todo el recorrido, y cada vez era más insoportable aguantar la tardanza.
Entonces se paró bajamos y nos dirigimos allí el estadio era subterráneo lo cuál era sorprendente porque no eran como los de aquí que se ven desde lejos.
Era pequeño, pero le hacía ser más bonito. El simpático guía explicaba toda la historia sobre el club, mientras iba mostrando poco a poco todo el estadio.
Ahora ya han pasado días, semanas e incluso meses de todo lo aquello y de lo que ese país me enseñó.
Cada rincón, cada detalle, cada banco, cada sonrisa de la gente, cada billete que fue pasando de mis manos a las manos de los comerciantes… todo era perfecto.
Todo era increíble pero a la vez extraño.
Entonces comprendí que todo eso que podía experimentar era el cumplir un deber que llevas arrastrando durante años, pero deber sonaba como demasiado estricto.
¿Deber o simplemente placer?
Supongo que una mezcla entre ambos caracteres era lo que le da la etiqueta de tener un sueño y poder alcanzarlo.
Realmente la sensación de cumplir algo no se puede describir con palabras, directamente hay que vivirlo para poder comprenderlo y ser capaces de describirlo.
Pero tocó volver a hacer las maletas para regresar de nuevo a casa.
¿Y ahora que alcanzas eso por lo que tanto has peleado que?
Te puedes conformar con el recuerdo de lo vivido para que no caiga en el olvido, o buscarte nuevas metas que tú y solamente tú puedas proponerte para cumplir.
Luchamos toda una vida por alcanzarlos, y es que los sueños es lo que hacen interesante la vida. Es ese material del que están formados que hacen que sean simples, especiales y sobre todo insustituibles.
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