Cada día, cada momento, noto que empiezo a necesitarte y eso
me aterroriza más de lo que creo. Hace dos semanas atrás, yo intentaba
reponerme poco a poco de la pérdida de otro amor, sí, otro y ya van dos en lo
que va de año. Y, en el lugar menos indicado y el momento menos aparente
apareciste tú que éramos dos extraños, pero que se conocían muy bien. Pasan los
días y los veo pasar contigo a mi lado, aunque no te lo diga, tú has sido y estás
siendo ese clavo que me ha ayudado a sacar la espina que tenía en mi interior. Espero
que algún día pueda hacértelo saber, pero hay muchas cosas que prefiero
callarme hasta que llegue el último extremo en el que pueda desahogarme y
contarte todo esto.
Mi alma, y mi corazón hicieron un pacto para no volver a
sentir el amor y tú les estás venciendo. Que me encanta cuando me das los
buenos días o simplemente cuando me tratas así tal y como lo haces…
Ni novios, ni colegas ni pareja, no busques etiquetas, somos
lo que el tiempo nos está dejando ser. Esto no es un cómo forzar la pieza para
que encaje, que busco en cada canción el secreto de la felicidad, y a su vez
poder encontrarla contigo.
Y si me callo todo esto es porque yo nunca jamás digo estas
cosas, que ya fueron otros los que se saltaron esas excepciones y me hicieron
mostrarme un ser totalmente diferente a mi, mi lado cariñoso y romántico.
Debido a mis heridas del alma que aún quedan desquebrajadas,
debido a mis inseguridades, debido a que aunque yo me empeñe en pensar una y
mil veces que no todos sois iguales, la vida me acaba demostrando lo contrario,
debido a…tantas cosas..
Sólo te pido que sigas como estás ahora y que no me dejes
para luego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario