Duras palabras bañadas de vodka y anís. Cálidos
besos que llevaron más allá de la fría lujuria, y lo dejaron todo en un
descampado nevado. Cubierto de copos de nieve derritiéndose por el paso
del tiempo.
Suaves manos que se volvieron ásperas en su despedida. Ya no te rozarán el pecho, ni te acariciarán cada día.
La sombra cubrió aquel edificio, que parecía estar lleno de luces mágicas, que de un día se convirtieron en una amarga noche.
Suaves manos que se volvieron ásperas en su despedida. Ya no te rozarán el pecho, ni te acariciarán cada día.
La sombra cubrió aquel edificio, que parecía estar lleno de luces mágicas, que de un día se convirtieron en una amarga noche.
Puede que no gane esta batalla pero tú no vas a ganar mi corazón.


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