A lo largo de estos diecisiete años que la vida me ha podido dar, he ido aprendiendo varias cosas. La primera es no creerse nunca del todo las palabras de los demás hasta que te lo vayan demostrando poco a poco,con pequeños gestos. Y, la segunda y no menos importante es, que siempre,repito siempre acabarás perdiendo a alguien que te importa,por mucho que decidas recuperar todo aquello.
Hoy a treinta y uno de agosto,puedo decir que el verano ya se va muriendo lentamente,y sí debería empezar a asumirlo pero es que no quiero.Días atrás estaba pasándolo mal por razones obvias y, por la inundación de recuerdos y sentimientos que tengo estancados a lo largo del día y acaban saliendo de madrugada..
Ya,tenía dado por sentado que este verano era uno más y diferente en lo raro que estaba siendo.Pero si hay otra tercera y gran verdad que he podido aprender es a no dar nunca las cosas por terminadas ni por hechas hasta que no acaben.Todo esto no lo estaría diciendo si no hubiese aparecido en mi vida hace unos pocos días una gran persona pero que quiero que esté al menos meses, y no precisamente "unos pocos".
Es curioso como se cruzan las personas en tu camino, para olvidar la marcha de otras,pero no para sustituirlas.Y más curioso es aún conocer como no quieres que desaparezca por muy poco tiempo que lleve.
Si estás leyendo esto,tan sólo te resumo todo esto en que seas fuerte,porque un día no muy tarde acabarás dándome ese fuerte abrazo.
Recuerda,nos une el mismo cielo que, a la vez nos separa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario