Me despedí verbalmente. Le dije adiós, pero mi mano aún no se cansa de escribirle, mi mente no se cansa de recordarlo y mi alma no se cansa de amarlo y esperarlo...
Realmente nunca es tarde para decir adiós o un hola de nuevo, nunca es tarde para seguir queriendo a esa persona especial que ordena nuestra caótica mente o vida, o simplemente existencia.
Dile te quiero antes de que sea tarde.

No hay comentarios:
Publicar un comentario