Ella dijo: "no tenemos nada en común"
a lo que él respondió: "podemos compartir nuestra soledad juntos".
Nadie comparte ya nada, nadie se atreve a adentrarse en lo que gritan tus ojos, nadie te entenderá al cien por cien si no han vivido la misma situación.
No quiero pertenecer a una sociedad de miradas vacías, estresadas y perdidas por las calles sin dirección. No quiero estar estando por tener que estar con unas obligaciones que si yo no hago nadie se preocupará en hacer. No quiero estar atada a los sentimientos más profundos que no puedo arrancar de mis entrañas.
Quiero vivir libre (si es posible) y que esa libertad de no tener el 80% de los meses del año programados sea la que automáticamente me haga ser feliz.
Quiero volver a encontrarme, a sentirme, a ayudarme, a ser como era, a resistir, a sonreír...

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