Llamé al futuro y no lo cogió nadie,
quise detener el instante, congelarlo
y quedármelo para siempre, durante
más tiempo que Walt Disney.
Pero sólo pude contemplar
como a veces, todo es tan
efímero como la esencia
de los perfumes baratos.
Incompleto, como las jornadas laborales,
como las pensiones, como las cartillas
del banco, como tu vida vacía y atrincherada
en el dinero.
Continuará...


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