Siempre he sido un poco mala a la hora de ponerme a redactar algo tan importante como una redacción o una carta, ya que siempre tengo miles de ideas que intentan salir por una puerta muy pequeña y se aplastan unas contra otras hasta que al final una vence: la que fluye, la que hace que mis manos automáticamente escriban por sí mismas.
Hoy va por vosotros, debido a que creo que desde que tengo este blog no os he vuelto a escribir algo que no sea más allá que una despedida.
A veces simplemente sólo me conformo con que me podáis poner un plato en la mesa a cada comida, hay muchas cosas que no sabéis de mí y ojalá tuviésemos ese grado óptimo de confianza en el que pudiese contaros todas y cada una de las cosas de mi vida, sin mentiras piadosas para no tener que haceros daño con la realidad. Llevo años haciendo algo que no os gusta, ocultándolo porque a veces sé que desde la ignorancia de todas las cosas que arrastro en mi vida día a día sois más felices.
A mamá, la persona más luchadora que conozco espero y deseo ser una madre como tú en muchísimas cosas menos en el tema de los piercings, por los besos de buenas noches que me das, por las veces que me retocas el pelo aunque estés cansada por las veces que me dejas el metrobus para que yo no gaste, por hacer un esfuerzo y poder darme una paga todos los viernes, por apoyarme siempre en mi relación a distancia.
A papá, la persona que más cariño (físico) me ha estado dando desde que he nacido, la persona que casi siempre ha creído en mí, quien me dijo que no me rindiese, que conseguiría aprobar matemáticas a lo largo de todos los cursos de la ESO y tras verlas de nuevo en la universidad. Por las llamadas cuando más lo necesito y cuando pienso en ti.
Sin vosotros no sería la misma persona, aunque a veces me enfadéis, no sé qué voy a hacer cuando me falteis...
Os quiero con todo mi corazón, con toda mi alma y con todo mi ser como sólo he querido y quiero a una persona en esta vida.


No hay comentarios:
Publicar un comentario